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Por Raúl
Trejo
Número
56
Cada
dos segundos es creado un nuevo blog. Al finalizar
2006 había más de 63 millones de
esas bitácoras personales que registran
asuntos de la más diversa y exuberante
índole. Al menos la décima parte
de la humanidad –algo más de 600
millones de personas– acostumbra consultar
blogs, colocar comentarios en algunos de ellos
e incluso elaborar los suyos propios. Se trata
de un fenómeno social y comunicacional,
y de esa manera cultural y político, que
es imposible soslayar. En los blogs se desarrolla
buena parte del debate actual –y se confirma
la pobreza que lo define en muchos casos–
acerca de los más variados asuntos.
Hay que acudir
a Wikipedia, otra de las contradictorias
maravillas de Internet, para conseguir una de
las definiciones más precisas de esos
espacios: “Un blog es un sitio en la Red
cuyas entradas están hechas en estilo
de diario y desplegadas en orden cronológico
inverso”. De allí viene su nombre
inicial: web-log, es decir bitácora en
la Red.
No hay acuerdo
acerca de cuándo exactamente aparecieron
los weblogs pero fueron bautizados a fines de
1997, cuando comenzaba a extenderse la creación
de sitios organizados a la manera de diarios
abiertos. El surgimiento, más tarde, de
programas de edición que facilitan la
creación de blogs y la gratuidad de ese
servicio contribuyeron definitivamente a su expansión
ya avanzado el nuevo milenio.
De 1
a 60 millones en 3 años
A comienzos de 2003 no había más
de 100 mil blogs, pero eran más de un
millón a fines de ese año. En la
primavera de 2004 crecieron a 2 millones. Un
año después eran 10 millones. A
fines de 2005 había más de 22 millones
de blogs. Y en el transcurso de 2006 surgieron
otros 41 millones para llegar a los mencionados
63, siempre de acuerdo con los informes de Technorati.com.
Hay estimaciones
más cautas. A fines de 2006 la empresa
Blogpulse estimaba que no había más
de 40 millones de blogs en todo el mundo. Sin
embargo consideraba que cada día aparecían
alrededor de 44 mil –es decir, más
de 30 cada minuto–. Hay que precisar que
muchos blogs dejan de ser nutridos con nuevas
entradas y desaparecen pronto: cerca del 35%
tienen una vigencia de solamente tres meses.
Cualquiera con
acceso a una computadora, conexión a Internet
y algunos minutos disponibles puede crear un
blog. Y a casi nadie le hacen falta asuntos sobre
los cuales considere que tiene algo que decir.
El periodista de asuntos tecnológicos
Dan Burstein considera que la propagación
de blogs manifiesta la inherente necesidad de
expresión de la gente: “Nuestro
DNA cultural y biológico nos lleva a querer
articular una idea o una vision y a ‘publicarla’
y, por lo tanto, a reclamar la propiedad y el
crédito sobre ella”. No sabemos
si el anhelo por la expresión pública
está impreso en nuestro código
genético pero en todo caso, siguiendo
al mismo autor, pareciera cierto que cada vez
más individuos en el mundo, quizá
porque ahora tienen la posibilidad de hacerlo
y antes no, quieren “interactuar, comentar,
conversar, comunicarse, reaccionar, responder,
elaborar, ironizar, informar, clarificar, discutir,
criticar, y todo ello con otros miembros de nuestra
tribu más allá de las fronteras
de tiempo y espacio”.
Para todo eso
sirven los blogs. Su carácter de diarios
abiertos ha propiciado que la mayoría
estén dedicados a relatar vicisitudes
y cavilaciones personales de quienes los ponen
en línea. Se necesita cierto desparpajo,
pero sobre todo un intenso afán expresivo,
para emplazar en esa colección infinita
de ventanas abiertas que es Internet la narración
de asuntos personalísimos (amistades,
inquietudes, contrariedades, anhelos, sueños,
etcétera) que dan a conocer millones de
blogueros, sobre todo jóvenes,
que pueblan la Red con sus diarios íntimos.
El espacio público del que es parte Internet
se colma de temas privados en virtud de ese desnudamiento
emocional –y de repente también
corporal– que practican los autores de
tales diarios abiertos. La blogósfera,
dice el venezolano Sebastián Delmont,
“no es más que la democratización
del ego”.
Lugares
para escribir y leer
Los blogs –con más intensidad que
la que antes han tenido el correo electrónico
y los chats– han permitido, y/o propiciado,
una contemporánea reivindicación
de la escritura. Dígase lo que se diga,
los sesenta y tantos millones de autores de blogs
lo hacen fundamentalmente por escrito. Y los
consumidores de tales espacios, que son al menos
10 veces más, tienen que enterarse de
sus contenidos practicando esa vieja y noble
rutina, cuya desaparición algunos con
apremio demasiado tremendista se han anticipado
a dictaminar y que es, como rezaba aquel memorable
texto de secundaria, el galano arte de leer.
No sabemos en
qué medida, pero seguramente no es poca,
muchos jóvenes de ahora ejercitan lectura
y escritura gracias a sus travesías de
blog en blog. Tal vez los que hay allí
no son los contenidos más edificantes
ni más necesarios y seguramente no es
en ellos donde mejor se pueden aprender los rudimentos
que permiten aprobar las asignaturas escolares.
Quizá con frecuencia los blogs no enseñen
nada excepto trivialidades que a sus autores
les parecen dignas de ser compartidas. Pero las
impresiones que tienen de la cultura y los espectáculos,
de los asuntos públicos, las relaciones
personales, los gustos y las emociones –de
la vida, en fin–, millones de jóvenes
las obtienen, comparten o confirman en el universo
de los blogs. Estas bitácoras además
convocan a la interactividad ya que, por lo general,
los lectores pueden dejar sus comentarios al
calce de cada entrada. Los blogs en ocasiones
articulan variadas redes de relaciones personales.
Apuntalados
en la escritura, los blogs sin embargo son crecientemente
audiovisuales. Ahora que cada teléfono
celular es además cámara de fotografías,
la posibilidad de registrar imágenes ha
convertido a muchos blogueros en reporteros de
su propia actualidad. Algunos estudiosos de las
nuevas formas para la propagación de información
han creído, también con apresuramiento,
que el auge de los blogs anticipa la desaparición
del periodismo. En realidad hay motivos de sobra
para que ese oficio, y especialmente la actividad
del reportero que busca y propaga temas de interés
público, se mantengan con la centralidad
que han adquirido en la sociedad contemporánea.
Pero los medios convencionales experimentarán
el creciente contraste que significará
la existencia de cada vez más sitios en
Internet, especialmente organizados a la manera
de blogs, en donde se evalúa y discute
su desempeño.
Idealización e ignorancia
A la abundancia de fotografías que acompañan
o definen las “entradas” en los blogs
se ha añadido la posibilidad de colocar
videos o, mejor dicho, ligas a los reservorios
más sobresalientes en donde se conservan
y exponen materiales de esa índole como
el importantísimo YouTube.com –cuyo
efervescente éxito habrá que comentar
con detenimiento–. Los blogs también
han sido espacios abiertos a la propagación
de archivos de audio. Hay quienes graban clips
con la versión sonora de sus bitácoras
personales para que los visitantes de sus blogs
puedan bajarlas al IPod y escucharlas en cualquier
lugar.
La imagen y
el audio le han añadido a los blogs una
mayor capacidad de registro y, así, de
exhibición, chocarrería, sarcasmo,
escrutinio, denuncia o testimonio, según
sea el caso. Tales recursos, el crecimiento vertiginoso
que han tenido especialmente en los dos años
recientes y la ubicuidad de sus contenidos que
pueden ser consultados pero además hallados
con facilidad en los principales motores de búsqueda
de la Red, hacen de los blogs territorios de
publicación e intercambio tan versátiles
como paradójicos. Frente a ellos, como
ocurre con todo nuevo recurso tecnológico,
suelen contraponerse las actitudes de quienes
idealizan sus posibilidades (la blogósfera,
dicen sus lugareños más devotos,
está llamada a desplazar a otras formas
de comunicación) con las de aquellos que,
al no entenderlos, prefieren ignorar a los blogs.
Los blogs no
reemplazan a los medios convencionales pero en
ocasiones les imponen un contexto crítico
que resulta insoslayable. En algunos de los episodios
más conocidos en su aun breve historia
varias de estas bitácoras abiertas han
ocasionado auténticos cismas mediáticos
y políticos como cuando, en 2004, las
informaciones difundidas en un blog de talante
conservador desmintieron las acusaciones que
Dan Rather, conductor de noticias de la cadena
CBS, había presentado contra el presidente
George W. Bush acerca de la manera como había
evadido cumplir con el servicio militar. En la
guerra contra Irak tanto la BBC británica
como la CNN ordenaron a sus periodistas que dejasen
de escribir blogs desde el frente de batalla
porque allí difundían informaciones
y opiniones que contradecían los lineamientos
de la censura militar. En esa misma guerra, las
fotografías que permitieron documentar
los abusos criminales del ejército estadounidense
en la prisión de Abu Ghraib fueron inicialmente
conocidas en blogs a donde algunos soldados enviaron
tales imágenes para ufanarse de ellas.
Más recientemente, después de las
elecciones que se realizaron a comienzos de noviembre
de 2006 el ex presidente George Bush, padre del
actual mandatario estadounidense, atribuyó
el resultado de esos comicios al clima de confrontación
“que ahora probablemente es algo peor debido
a los medios electrónicos y a los bloggers
y a ese tipo de cosas”.
Ante episodios
drásticos como los atentados de septiembre
11 de 2001, el Tsunami de diciembre de 2006 y,
por otra parte, las elecciones estadounidenses
y mexicanas, entre muchos otros momentos, han
surgido millares de blogs que a veces son vehículo
de servicio y, en ocasiones, simplemente instrumentos
de catarsis de quienes presencian tales acontecimientos.
Jóvenes,
la mayoría
Esa oportunidad y profusión no significan,
necesariamente, que tales blogs alcancen influencia
política o cultural. Cuando se ocupan
de temas políticos esas bitácoras,
igual que otros sitios en la Red, suelen interesar
fundamentalmente a quienes comparten las posiciones
que allí se manifiestan o a aquellos que,
teniendo opiniones distintas, no están
dispuestos a modificarlas. Como instrumentos
de propaganda política los blogs son más
útiles para reforzar creencias y convicciones
que como espacios de auténtico intercambio.
Aun así,
los blogs más visitados son aquellos que
se ocupan de asuntos de actualidad –especialmente
política y espectáculos–
y se encuentran determinados por la agenda mediática
estadounidense. El 24 de noviembre pasado, por
ejemplo, los 10 nombres más mencionados
en blogs, de acuerdo con BlogPulse.com eran los
personajes de película Harry Potter y
James Bond, el actor Daniel Craig, el presidente
Bush, la cantante Britney Spears, el asesinado
investigador ruso Alexander Litvinenko, el comediante
Michael Richards, el cantante Michael Jackson,
el cantante Justin Timberlake y el actor Brad
Pitt.
Los blogs más
visitados suelen ser obra de especialistas y/o
de empresas mediáticas. Pero la mayoría
de los blogs son propiedad de jóvenes.
Una indagación realizada en 2005 en dos
sitios que hospedan blogs –Spaces de la
empresa Microsoft y Blogspot que es el más
importante anfitrión de blogs– encontró
que la edad promedio de los usuarios era de 22
años en el primero de ellos y de 29.2
años en el otro. La edad promedio de los
usuarios mexicanos era de 20.6 y 25.1 años
respectivamente.
¿Qué
buscan los jóvenes cuando hacen blogs?
Estas son tres respuestas pescadas en la Red.
Sherry, de 22 años, que ahora
vive en Puerto Rico y mantiene el blog “DollyHouse”
considera: “Un blog es una page donde puedes
escribir todo lo que quieras, exponer tus ideas
y todo eso…y esperar respuesta y opiniones
a cambio! Creo q es una buena forma de liberar
el stress... así quien no tenga un blog…
¡haga uno!”.
Don Chucho,
un joven zacatecano de 24 años, opina
en el blog “Teletransportador”: “Un
blog es el sacerdote en el confesionario, escribo
para confesarme o simplemente para divagar (como
muchas señoras lo hacen en la iglesia)
y leo blogs para no sentirme el único
y peor pecador de la tierra”.
MillyKash, visitante
del blog “Theerror” explica: “para
mi un blog es un espejo de nosotros mismos disponible
a los ojos y boca del mundo entero”.
Notas:
*
Este texto
apareció en el número de enero
de 2007 de la revista Nexos.
Referencias:
Matthew
Hurst, “24 Hours in the Blogosphere”.
BlogPulse.com, 2006.
David Kline y Dan Burstein, blog!. CDS
Books, New York, 2005.
(http://www.blogpulse.com)
(http://www.technorati.com)
Blogs
de Raúl Trejo Delarbre
(http://mediocracia.wordpress.com)
(http://sociedad.wordpress.com)
(http://lared.wordpress.com)
Dr.
Raúl Trejo Delarbre
Investigador,
Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM,
México. |