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Por Pedro Rojo
Número
47
Introducción
Recién estrenado el nuevo milenio
los editores se han lanzado a una búsqueda
de nuevos lectores con el fin de crear una masa
crítica de usuarios para los nuevos productos
periodísticos. Sin embargo, en esa búsqueda
incesante por parte de los editores y ejecutivos
de la prensa existe un interrogante fundamental:
¿y si realmente no hubiera nuevos lectores
o usuarios?, Probablemente los editores y ejecutivos
de la prensa responderían con un encogimiento
de hombros colectivo. El nuevo paradigma estratégico
de la prensa en la era digital ya no es la gestión
de un medio de comunicación impreso sino
la de una industria de contenidos y servicios
con valor añadido que gestiona varios
soportes o plataformas para la distribución
de esos contenidos con destino a segmentos de
usuarios. Cuando esta premisa se cumple, entonces,
los editores encuentran, efectivamente, nuevos
nichos de lectores -o nuevos consumidores- para
sus productos.
En
el nuevo escenario multimedia, los lectores han
modificado su manera de consumir la información
En
la prensa, por ejemplo, este cambio de hábitos
en el consumo de información ha llevado
a una lectura más superficial y un desinterés
del lector por la información de carácter
general, manifestado por gran parte de los jóvenes
lectores, quienes encuentran en los medios electrónicos
mayor atractivo, una cultura más afín
a sus necesidades y, sobre todo, un mayor entretenimiento.
Los esfuerzos desarrollados por la prensa para
retener a los clientes existentes son válidos,
desde luego, pero no alcanzan para frenar completamente
la disminución en la venta de ejemplares.
En la era Digital, los periódicos tienden
a imitar a otros medios de comunicación
audiovisuales y electrónicos proporcionando
contenidos multimedia para nutrir a sus diversas
plataformas: escritas, sonoras, audiovisuales
e interactivas. Pero este posicionamiento estratégico
implica para la empresa periodística importantes
inversiones en tecnología, organización
y procesos internos.
De la misma
manera que las compañías audiovisuales
están realizando inversiones en nuevos
medios, estas inversiones también son
necesarias en la prensa. Sin embargo, la decisión
de invertir no deja de resultar arriesgada: a
la hora de invertir en la Red no hay precedentes
(no hay nadie que pueda asesorar u orientar sobre
la evolución de Internet), el rendimiento
de la inversión en Internet cada vez es
más lento y cada día las metas
se alejan un poco más de los objetivos
iniciales. Todos estos obstáculos son
propiciados por la novedad del entorno digital,
un entorno desconocido que apenas ha comenzado
a ser explorado por los medios de comunicación.
Sin embargo, no deja de ser una buena noticia
para la prensa el hecho de que los periódicos
estén bien situados para posicionarse
en los nuevos mercados digitales, aunque hará
falta previsión y un compromiso a largo
plazo por parte de sus dirigentes. Si no se actúa
en el debido momento, se corre el riesgo de que
los periódicos ocupen un lugar secundario
en el suministro de contenido o material para
los consumidores de los futuros mercados de entretenimiento,
ocio e información.
Actualmente,
los editores analizan las fuentes de abastecimiento
de información e identifican las mejores
maneras de desarrollarlas para crear diferentes
productos y servicios destinados a captar nuevos
consumidores. El objetivo es lograr una mejor
penetración en el mercado digital, por
definición un mercado fragmentado. La
función tradicional de los editores es
la recogida de información: es lo que
mejor saben y han sabido hacer a lo largo de
su dilatada historia. Por otra parte, desde el
punto de vista publicitario, según estudios
de preferencias de contenido en Internet, los
productos estrella son las secciones de ventas
de segunda mano, propiedades inmobiliarias, automóviles
y empleo. La buena noticia para los diarios,
con un fuerte arraigo en sus respectivas comunidades,
es que la mayoría de estas secciones poseen
un marcado carácter local que suscita
entre los usuarios el mismo interés por
la publicidad que por la información de
actualidad.
Los
lectores se convierten en usuarios
La
prensa digital ha evolucionado en su consideración
sobre los lectores desde meros consumidores del
periódico a usuarios multiplataforma.
Las compañías periodísticas
ya no se presentan como meras editoras de prensa,
sino como medios informativos que despliegan
una importante actividad en múltiples
plataformas. Cuanto antes modifique la prensa
esta definición paradigmática,
mejor será su posición estratégica
en los diferentes mercados de cara al futuro.
En cuanto a las opciones de diversificación
existentes en el mundo de la prensa, los servicios
en línea y los servicios móviles
pueden ser una apuesta eficaz para esta, aunque
tanto la lentitud por falta de ancho de banda,
como los precios elevados de las conexiones telefónicas,
actúan como un importante obstáculo
que dificulta su crecimiento estratégico.
Ante estos obstáculos
la prensa está ensayando nuevas vías
para la distribución de sus contenidos.
Prueba de ello es la nueva interfaz, a modo de
“quiosco informático”, situada
en puntos estratégicos de las ciudades
donde hay bastante circulación de personas
(p.e., en hoteles y medios de transporte) y que
permite acceder a diversos periódicos
mediante una pantalla táctil que, incluso,
permite la descarga del diario en papel. Otros
interfaces para acceder a los contenidos de la
prensa, ya implantados con éxito, son
la televisión por cable e Internet, que
también brindan buenas oportunidades para
la difusión de los contenidos de la prensa1.
Desde el punto
de vista de los contenidos y de la transmisión
de información, el nivel profesional y
la capacidad de los medios para mantener informadas
a las comunidades, a través de los nuevos
canales, todavía no ha llegado al nivel
de calidad y aceptación que tienen los
soportes impresos tradicionales. La Sociedad
de la Información está muy mal
informada por la ausencia de medios creíbles
y, a veces, incluso, hasta desinformada. Obviamente,
además del fin estrictamente mercantilista,
la prensa tiene un inexcusable deber de servir
a los intereses de cada comunidad. Lo que más
vende a largo plazo es la calidad y es, precisamente,
la calidad, o mejor dicho, la credibilidad de
la marca, la que sitúa en el mercado a
unos medios por encima de otros. En el entorno
digital existe desinformación porque hay
mucho ruido: la sociedad vive rodeada de cantidades
ingentes de información procedentes de
múltiples medios que, en muchos casos,
no han aprendido a apreciar o a tratar en su
justa medida. La cultura se ha convertido en
un bazar cultural global en el que los servicios
de información se convierten en una oportunidad
de negocio sin medir las repercusiones de genera
la saturación de información sobre
unos usuarios con poco tiempo para digerirla.
Precisamente lo que necesita un usuario tan ocupado
es claridad y selección, y no precisamente
sobreabundancia2.
Los cambios
pueden significar momentos difíciles para
los periódicos, pero para aquéllos
que logren capitalizar las oportunidades publicitarias
y editoriales aún no explotadas la actual
revolución mediática representa
enormes posibilidades. ¿Por qué?
Los periódicos poseen los dos elementos
claves para el éxito de cualquier industria
cultural: el contenido y los vínculos
comunitarios. Lo que define a los periódicos
es su contenido editorial y las relaciones seculares
que mantiene con sus lectores y anunciantes.
El resto de elementos materiales –plantas
impresoras, camiones, distribución- es
meramente periférico. La prensa debe extrapolar
estos elementos del sistema empresarial y aprovecharlos
para estrechar con más fuerza los lazos
con sus lectores y anunciantes, para quienes
el mayor polo de atracción de la prensa
es el contenido, que se puede brindar de diversas
formas posibles.
Para optimizar
este potencial, los periódicos tendrán
que abandonar una mentalidad estática,
consistente en pensar que la prensa debe competir
entre sí, y evolucionar hacia una concepción
globalizadora y dinámica, en la que los
periódicos compitan con otros medios y,
en última instancia, hacia una concepción
más amplia aún, en la cual los
periódicos compitan para obtener el personal
capacitado y los conocimientos necesarios para
desarrollar un modelo de negocio digital. Los
periódicos tienen que subcontratar las
funciones no esenciales, explotar las sinergias
que genera su actividad y concentrarse en la
gestión del personal. En el entorno digital,
los gestores de contenidos serán muy apreciados
por los usuarios. Ante la perspectiva de una
encarnizada competencia, a la prensa le resultará
crucial lograr atraer y retener a nuevos lectores.
Hay, por supuesto,
muchos puntos ventajosos en el mundo estático
y, de manera general, los periódicos están
aún muy implicados en ese mundo, pero
aquellos medios impresos que no hayan comenzado
todavía a dinamizar sus procesos de cara
a la nueva Era Digital se deberían plantear
ocuparse de estos cambios e, incluso, si cabe,
la posibilidad de que todas estas funciones y
procesos se efectúen externamente. Por
ejemplo, el diario The New York Times subcontrata
la distribución y la impresión
en el mercado local. En algunas ciudades, los
periódicos locales comparten las instalaciones
de impresión con otras publicaciones.
Esto prueba que son posibles las alianzas, incluso,
entre competidores tradicionales.
Muchos periódicos
se han esforzado en mejorar el aspecto funcional
de sus productos. Los que han apostado por esta
vía han venido introduciendo mejoras en
tres esferas claves:
a) La reducción
de los plazos entre la producción y la
entrega de la publicación, lo que mejora
la difusión y representa un ahorro de
costes.
b) El aumento de la motivación profesional,
en particular mediante estructuras organizativas
y funciones de trabajo más claramente
definidas.
c) La disminución del margen de error
posible mediante sistemas informáticos
más adaptados.
La tecnología
impone un cambio en la visión estratégica
de los editores
Muchos
diarios han adoptado una estrategia globalizadora
y dinámica. Aquéllos que han logrado
incrementar las ventas han hecho del aumento
de difusión su meta principal. También
han comprendido las necesidades de los lectores
lo suficientemente como para adaptar sus sistemas
empresariales, aplicando una táctica publicitaria
destinada a la clientela, acompañando
las mejoras del producto con cambios de precio,
y optimizando los esfuerzos de producción.
Las ventas publicitarias
se han beneficiado particularmente de un enfoque
globalizador y dinámico. En los grandes
periódicos, las ventas publicitarias tienen
segmentos claramente definidos, con estrategias
de venta diferentes y sistemas específicos
de incentivos. Ante una competencia tan dinámica
como la digital, los diarios han de adoptar una
política empresarial. Los competidores
en Internet son pequeños suministradores
para nichos muy determinados: publicaciones locales,
del automóvil, directorios en línea.
Los periódicos se están concentrando,
por consiguiente, en el triángulo abonado/anunciante/contenido,
y, en muchos sentidos, esto es más difícil,
porque hay que motivar sin conocer los comportamientos
de la clientela.
Se puede controlar
la eficacia de las operaciones -el movimiento
de los camiones de reparto, por ejemplo- pero
saber qué piensan los anunciantes es otra
cosa. Sin embargo, el verdadero desafío
radica en conseguir el personal capacitado en
una economía basada en el conocimiento.
Actualmente, gracias al bajo coste de instalación
y a la movilidad, hay compañías
pequeñas y especializadas que atraen al
personal, a la tecnología y a los capitales.
La gestión del personal disponible exigirá
mejores competencias administrativas y un nuevo
tipo de sistema de recompensas, especialmente
si los periódicos buscan realzar sus productos
como marcas.
En el nuevo
entorno digital, el ejemplo paradigmático
de un diario ideal sería aquel que realiza
operaciones, a distancia, de producción
e impresión en un mercado abierto, estableciendo
acuerdos comerciales y alianzas. El contenido
editorial para la información local y
cultural lo generaría enteramente el periódico.
Habría diferentes tipos de asociación
para la distribución y la publicidad:
empresas conjuntas o bien alianzas con anunciantes3.
En el siglo
XXI el contenido se presentará a través
de nuevas plataformas: suplementos impresos,
Internet, cable, teléfonos móviles,
agendas electrónicas, etc. La prensa tendrá
que combinar distintas maneras de tratar el contenido,
pero su credibilidad, que debe reposar en el
tratamiento de la información, debe permanecer
intacta. Cuando las ventas quedan estancadas,
los costes de publicidad y promoción de
los periódicos se triplican, los medios
competidores aumentan su cuota del mercado publicitario
y el mercado de publicidad electrónica
crece rápidamente. La prensa no puede
seguir este ritmo. La respuesta estriba en la
creación de un sistema de almacenamiento
de datos con el que se pueda procesar noticias
e información, adaptándolas para
diversos canales y soportes. Sería como
una fábrica donde se valora, procesa y
recoge la información.
Para aprovechar
las economías de escala, la prensa ha
penetrado en los mercados de radio y televisión.
También ha creado compañías
de producción audiovisual que elaboran
contenidos para nuevos canales y se ha expandido,
al mismo tiempo, en el Web a través de
sitios con enlaces a las publicaciones, y también
con la creación de portales verticales
dedicados a la salud, el empleo, la inmobiliaria,
el automóvil, etc. Estos contenidos son
seleccionados en función del volumen de
ingresos publicitarios registrados por los productos
impresos del diario en dichos sectores. La prensa
cuenta con una importante ventaja competitiva
a la hora de conquistar nuevos mercados, puesto
que no solo conoce el mercado de la información,
merced a una actividad secular, sino que también
cuenta con contenidos de calidad. La estrategia
vertical -concentrarse en los nichos que constituyen
su especialidad- tiene más sentido para
un diario que los esfuerzos por crear portales
horizontales amplios, al estilo de los lanzados
por las compañías de telecomunicación,
en un mercado donde ya existen demasiados competidores.
El diario debe
trabajar para generar contenido, comercio y un
espíritu comunitario en torno a sus nuevos
productos en línea, televisivos e impresos.
La estrategia multiplataforma de la prensa consiste
en combinar el poder de los diferentes soportes
con la posibilidad de crear comunidades de interés
entre cada uno de los consumidores de los nuevos
productos. La estrategia de expansión
y diversificación incluye: canales de
televisión, suplementos periodísticos
temáticos, y sitios Web con foros en línea
y oportunidades para el comercio electrónico.
Esta estrategia
integrada de medios múltiples engloba
también la sala de redacción. Los
redactores estarán rodeados de los habituales
departamentos administrativos y diferentes secciones
informativas -desde noticias políticas
hasta actualidades sociales-, pero también
de nuevas herramientas especializadas en gestión
multimedia, presentaciones en vídeo y
actividades extendidas en la sala de redacción.
Toda la plantilla escribirá simultáneamente
para los distintos soportes, para posteriormente
seleccionar las noticias que aparecerán
en cada soporte. El resultado final será
un “círculo virtuoso de contenidos”
que consolidará en torno al diario impreso
una comunidad de medios múltiples: radio,
televisión y sitios Web4.
A raíz
de la introducción de la tecnología
digital se está viviendo en la industria
de la prensa una fragmentación no solo
de las secciones del periódico, sino también
de la organización tradicional del trabajo
de impresión y distribución. Pero
esta situación puede resultar beneficiosa
para los editores siempre que los periódicos
sepan aprovecharla. La tecnología digital
fragmenta al diario en varios componentes vendibles:
páginas, artículos y titulares
son elementos integrantes de lo que se conoce
como contenido en línea. Esto ha provocado
o provocará la aparición de nuevos
productos informativos segmentados dirigidos
a grupos de consumidores específicos,
tales como las ediciones locales, regionales,
nacionales, internacionales o electrónicas.
Nuevos
interfaces para la distribución personal
y en nicho
Los
avances tecnológicos están también
creando nuevas posibilidades de distribución,
incluyendo el sistema WAP y el más reciente
UMTS, y las ediciones personalizadas. En algunos
casos la prensa tendrá que modificar su
formato porque las páginas de gran tamaño
no se adaptan a las dimensiones de una pantalla
de ordenador o la de un móvil. Actualmente,
estas tecnologías siguen representando
sólo una parte reducida de las actividades
periodísticas, pero la proporción
no tardará en invertirse durante las próximas
décadas. Ya son cientos de millones los
usuarios de Internet en todo el mundo, se venden
millones de ordenadores portátiles y millones
de personas también utilizan asiduamente
teléfonos móviles. El soporte tecnológico
ya existe, pero ahora les toca a los periódicos
ofrecer servicios adaptados a estos nuevos interfaces
de comunicación.
La proliferación
de dichos interfaces implica que las vías
de distribución se fragmentarán
más aún. Los nuevos productos adaptados
a una diversidad de plataformas (impresas, en
línea y móviles) constituirán
nuevas comunidad de usuarios y, por ende, nuevos
consumidores. Estos cambios en los hábitos
de consumo de información están
promoviendo importantes presiones en la industria
de la comunicación:
- La mayor
competencia entre los diferentes tipos de medios.
- El hecho
de que los clientes dispongan de menos tiempo
y de más oferta.
- La aparición
de contenidos de pago.
- La presión
que ejercen los patrocinadores, los financieros
y los accionistas.
- Las nuevas
oportunidades comerciales que se les presentan
a los periódicos, y que les obliga a
ir más allá de su producto impreso
tradicional.
Todas estas
innovaciones están acelerando el traslado
de la producción física del periódico
a sitios cada vez más alejados del lugar
donde se elaboran los contenidos. Antes, los
talleres de impresión se encontraban a
unos pasos de las oficinas de redacción.
Luego se mudaron a espacios más económicos
en lugares más alejados. En los próximos
años, los diarios examinarán detenidamente
las múltiples posibilidades de impresión.
Es probable que opten por plantas más
pequeñas diseminadas a través de
la región, del país, cuando no
del continente. La prensa acabará llevando
a cabo operaciones de impresión a pequeña
escala en miles de localidades diferentes. Al
cabo de unos pocos años, veremos nacer
múltiples plantas de micro-impresión,
probablemente digitales, y dispersas estratégicamente
en toda la zona de difusión del periódico.
El objetivo
es el de acercar al máximo la impresión
al punto de venta para simplificar y abaratar
la distribución. Los periódicos
tendrán también que encontrar la
manera de adaptar sus contenidos a los formatos
de los diversos soportes, ya se trate de papel,
de dispositivos móviles y de sobremesa.
Ya existen una serie de alternativas de impresión.
Los fabricantes de los modernos quioscos de impresión
digitales han añadido componentes a sus
aparatos que permiten la impresión de
páginas electrónicas de periódicos
de todo el mundo. La tecnología está
a punto, con posibilidad de utilizar formatos
de página estándar, de reducir
el gran formato y de unir las páginas.
Los quioscos
de impresión digitales pueden imprimir
en una hora 120 ejemplares de un periódico
de 36 páginas en papel de tamaño
A3. Otros fabricantes de impresoras digitales
como Océ, Indigo y Xeikon
han creado nuevas máquinas que pueden
alimentarse con rollos de papel de dimensiones
estándar. Su velocidad de impresión
es de 700 ejemplares por hora. Las Office
Laser Writers, de Hewlett Packard,
permiten imprimir bajo pedido (una gran ventaja
para las suscripciones personalizadas en casa).
Aunque mucho más lentas, son considerablemente
más económicas: imprimen 20 ejemplares
cada hora. Actualmente, la tecnología
digital brinda la posibilidad de imprimir entre
uno y diez mil ejemplares y, aunque, por el momento
sólo se puede hacer en blanco y negro,
no tardará en introducirse el color.
Este tipo de
impresión en escala reducida implica para
la prensa más posibilidades de ventas
publicitarias locales. Los anuncios que aparecen
en las ediciones locales pueden modificarse según
la zona de distribución. Por otra parte,
la creación de contenido local, e incluso
personal, resulta mucho más sencilla con
esta tecnología. Los redactores pueden
alterar los titulares o la extensión de
un artículo en función de las distintas
zonas de difusión geográficas.
Aunque es una tecnología que actualmente
resulta demasiado onerosa para la mayoría
de los diarios, los precios están bajando:
si hoy en día una micro-planta de impresión
con capacidad de producción de 15.000
ejemplares cuesta menos de 10 millones de dólares,
se prevé que de tres a cinco años
podrá duplicarse el número de ejemplares
por el mismo precio. Aún quedan por resolver
varios detalles en materia de impresión
digital, incluyendo el coste de la mano de obra,
la operación de la planta y cuestiones
de ancho de banda.
Respecto a si
es preferible tener un centro de impresión
o diversos puntos de micro-impresión,
existen problemas de distribución propios
de las micro-plantas. Los puntos de distribución
deben estar ubicados al lado de los quioscos
para imprimir los diarios “bajo pedido”
por los lectores. Aunque se puedan imprimir 48
páginas en apenas tres minutos, no es
una solución muy buena si hay diez personas
esperando. Es mejor imprimir un número
de ejemplares cada hora y luego entregárselos
a una persona para que los distribuya.
Los problemas
derivados de la distribución no solo afecta
al diario tradicional, sino también a
los múltiples canales (Internet, teléfonos
móviles o impresión descentralizada).
Una primera dificultad es la cuestión
del marketing, en concreto cómo comercializar
la marca periodística por diferentes soportes.
En este sentido, la plantilla de ventas de cada
periódico debe adquirir la competencia
profesional necesaria como para vender publicidad
en toda una amplia gama de plataformas, con las
dificultades que suscita vender a la vez diferentes
soportes. Por otra parte, los canales de distribución
múltiples plantean el problema de la gestión
de los derechos de autor y de la medición
o control de su difusión5.
Conclusión:
una industria en permanente transformación
En
los próximos años, los editores
seguirán fragmentando y reestructurando
sus periódicos para aprovechar las nuevas
posibilidades de distribución. Se crearán,
al lado de las plantas impresoras de gran capacidad
ya existentes, micro-plantas digitales para operaciones
locales de impresión y distribución.
Para poder sobrevivir a la multiplicación
de canales de distribución los periódicos
tendrán que encontrar nichos para sus
contenidos en donde puedan posicionarse en primer
lugar, y extenderse desde allí a través
de diversos medios de distribución6.
En 1988, el
Instituto Americano de Prensa (API) pidió
a 22 diseñadores que imaginaran qué
aspecto tendrían los periódicos
en el año 2000. Los resultados de esa
sesión se consignaron en un libro: “Diseños
en el 2000 y después”. El API volvió
a convocar a 17 miembros del mismo grupo y a
ocho personas más para que se proyectaran
nuevamente en el futuro para imaginar el diario
del año 2020.
Todos ellos
habían trabajado, en algún momento,
en diseño periodístico y opinaron
que a este medio tradicional le quedaba aún
una larga vida por delante. Los participantes
no dudaron prácticamente en que, en el
año 2020 estaríamos utilizando
todavía nuestras costosas prensas impresoras.
Aunque la tecnología y las vías
electrónicas de distribución ocuparían
un lugar destacado, los participantes de la sesión
estaban de acuerdo en que el periódico
del futuro tendría diversas formas. Pronosticaron
un formato más reducido, no sólo
en cuanto a tamaño sino también
en cuanto a número de páginas.
Según los expertos, la ubicación
de publicidad en primera plana sería más
común y existirían diarios personalizados,
tanto impresos como electrónicos. Según
los pronósticos, los diarios gratuitos
serán muy frecuentes y muchas noticias
aparecerán en forma de mensajes breves.
Pero todos ellos coincidían en que seguirán
existiendo publicaciones de tipo general con
un enfoque periodístico explicativo y
analítico.
Habrá
periódicos cultos para la gente pudiente
y educada, y diarios populares más modestos.
Por otra parte, se editarán varias veces
al día, en diversos idiomas, y con una
variedad de productos informativos. Uno de los
mensajes que emanó claramente de este
encuentro es que en el futuro harán falta
más competencias editoriales y de diseño.
Uno de los mayores desafíos de las compañías
periodísticas será la creación
de nuevos modelos empresariales y de nuevos productos
más variados para segmentos de públicos,
junto a la contratación y retención
de los empleados más competentes para
llevar a cabo las tareas requeridas.
Surgieron, no
obstante, una serie de temas recurrentes. Algunos
expertos opinaban que los periódicos del
futuro tendrán un aspecto relativamente
tradicional, mientras que para otros, tanto la
forma como el contenido podrían llegar
a ser poco convencionales. Muchos de los diseñadores
conjugaron ciertos aspectos tradicionales fuertes
con otros más innovadores. Mientras que
hubo unanimidad en cuanto al vínculo entre
la impresión a gran escala y la necesidad
de generar un público masivo. Muchos participantes
recalcaron la importancia de los productos personalizados,
adaptados a cada comunidad, e incluso a cada
individuo.
La pregunta
que sigue en el aire es qué va a suceder
con el diario como medio masivo con tanta personalización.
Para unos, los periódicos no van a cambiar
demasiado. La fase actual por la que atraviesa
la prensa consiste en seguir la última
moda, ya sea en materia de informática,
de comunicaciones o de Internet. Los periódicos
exitosos recuperarán su identidad original
para constituir un elemento literario, familiar
y algo excéntrico en la vida de la gente.
El periodismo puede evolucionar de manera más
personal y emotiva, con noticias importantes
seleccionadas por su contenido y por su potencial
de presentación visual dramática
y conmovedora. Los periódicos no pueden
tratar de abarcar el mundo entero, sino actuar
como ventanas hacia ese mundo. Varios expertos
inciden en este tipo de periodismo sintético,
donde las noticias breves sirven a la vez de
índices o enlaces7.
Los análisis de los expertos permiten
identificar mejor las necesidades del público
objetivo y tener en cuenta una serie de imperativos:
- La información
local es un derecho inalienable. Los periodistas
tienen que escribir para los lectores y no para
ellos mismos.
- El periódico
debe centrarse en contenidos-clave.
- Demasiados
directores erigen levantan barreras departamentales
infranqueables en la organización del
medio.
- El periódico
debe tener una mejor presentación de
cara al lector a fin de facilitar la consulta
de las diversas secciones.
- El periódico
tiene que representar una ayuda para los lectores,
adelantándose a los hechos y proponiendo
soluciones a los problemas.
- También
hay que pensar en términos de accesibilidad.
Se debe dar más relieve al papel de los
periodistas en la comunidad.
- Hay que crear
vínculos entre el medio y la comunidad
mediante la participación en espectáculos,
la organización de concursos y el patrocinio
de actividades comunitarias que permitan a los
editores satisfacer las necesidades de los lectores.
Los estudios
de mercado tienen inevitablemente una repercusión
en materia de organización. La prensa
ya se encuentra formando nuevos equipos de desarrollo
de productos para aumentar la creatividad y ha
creado también funciones de marketing
para atender las necesidades de los lectores
y establecer mejores relaciones con sus públicos.
Notas:
1
FIEJ (1996): “A la búsqueda de nuevos
lectores”. Conferencia sobre Lectores de
Periódicos, p. 32.
2
Instituto para el Desarrollo de la Sociedad de
la Información y el Conocimiento (2000):
Las transformaciones de la red. Cultura, ocio
y negocio, p. 5.
3 WAN (1997):
“El futuro del periódico en perspectiva”.
Foro Mundial de Estrategia Periodística
de la WAN, p. 26.
4
WAN (2000): “Volver a inventar la compañía
periodística: estrategias y aciertos”.
53° Congreso Mundial de Periódicos,
p. 31.
5 FIEJ (1996).
“A la búsqueda de nuevos lectores”,
op. cit., p. 13.
6 Balding,
T. (2000): “World Trends In The Newspaper
Industry: An Update”. WAN, p. 36.
7 Sturm J.
F. (2001): “State of the Newspaper Industry”.
Newsprint Conference. Newspaper Association of
America, p. 57.
Referencias:
Balding, T.
(2000): "World trends in the Newspaper Industry:
An Update"
FIEJ (1996):
“A la búsqueda de nuevos lectores.
Conferencia sobre lectores de periódicos."
Instituto para el Desarrollo de la Sociedad de
la información y el Conocimiento (2000):
Las transformaciones de la Red. Cultura, ocio
y negocio. PDF.
Sturm, J. F. (2001): “State of the Newspaper
Industry”. Newsprint Conference. Newspaper
Association of America.
WAN (1997):
“El futuro del periódico en perspectiva”.
Foro Mundial de Estrategia Periodística.
WAN (2000): “Volver a inventar la compañía
periodística: estrategias y aciertos”.
53° Congreso Mundial de Periódicos.
Dr.
Pedro Antonio Rojo Villada
Depto.
de información y documentación,
Facultad de comunicación y documentación.Universidad
de Murcia, España. |