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2004

 

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Desde el Corazón del Observatorio

El Vestuario de la Pareja Presidencial

 

Por Claudia Benassini
Número 40

Nunca antes se habían cuestionado tanto la inversión en vestuario por parte de la pareja presidencial Es difícil explicar los motivos, aunque puede haber una combinación de varios. Primero, en enero de 2001 se hicieron públicos los gastos para la remodelación de la residencia oficial de Los Pinos. El hecho –que desencadenó el llamado Toallagate por parte de la prensa- puso en evidencia el presupuesto que se destinaría a reacondicionar la residencia en la que viviría el todavía soltero “presidente del cambio”. Segundo, quizá desde antes era notorio que Vicente Fox y Marta Sahagún –entonces vocera presidencial- gustaban de la buena ropa y los accesorios caros; a partir del 2 de julio de 2001 –celebración del triunfo de la “alternancia” y fecha en que la pareja se unió en boda civil- se colocaron aún más en la esfera pública por los outfits que portaban en ceremonias públicas y privadas. Tercero, también en 2001 se publicó la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, que harían visibles a quien lo requiriera los gastos de los organismos públicos1; la prensa ha sido uno de los principales beneficiarios de esta medida, a la que reporteros, articulistas y columnistas interesados recurren para escribir sus colaboraciones cotidianas.

Un cuarto factor es producto de un cambio en la prensa mexicana. Quizá en parte debido a la influencia de la llamada en España “prensa del corazón”, de un tiempo a la fecha es frecuente que la “pareja presidencial”, los miembros del “gabinetazo”, legisladores e incluso el jefe de Gobierno de la Ciudad de México aparezcan en las portadas de revistas como Actual, Caras y Quién2 . Con ello, se argumenta, el lector conocerá “algo más” sobre estas figuras públicas que ahora son desnudadas en su vida privada, que ilustra con fotografías sus casas, automóviles, familias y –desde luego- sus hobbies y estilos de vestir. Más recientemente, la televisión ha rescatado para sí estos espacios, también aprovechados por estas figuras públicas para un contacto más cercano con las audiencias3. Y es corto el paso de estas publicaciones a las primeras planas de los periódicos y a los espacios de columnistas y articulistas. Se trata pues, de un nuevo estilo que no reemplaza a los previos. En este contexto, no es extraña la preocupación por el vestuario de la pareja presidencial. Un tema que los mismos interesados se han encargado de que llegue a los medios directa e indirectamente. Y, desde luego, que llegue a los medios apropiados e interesados4 en la cobertura del acontecimiento aunque siempre procurando la discreción, el buen gusto, vaya. En las siguientes páginas se presenta una relación de la información que sobre el tema se ha generado recientemente. Con ello se mostrará cómo la consulta de diversas fuentes es, en efecto, una variable importante en el proceso de construcción de la realidad por parte de la prensa.

Y uno de los periódicos que ha dado seguimiento puntual al tema es El Universal. El lunes 29 de septiembre se publicó en primera plana la nota “Marta, el glamour de Los Pinos”, firmada por la reportera Anabel Hernández, quien así se expresó del guardarropa de la Pareja Presidencial:

Ha convertido a la elegancia en un sello de la casa presidencial Escada y Chanel forman parte de sus selectos gustos en vestidos y conjuntos de moda. De las exclusivas joyerías Tiffany, Cartier o Berguer ha hecho suyos collares, perlas y brillantes. Es el ‘fashion’ de Marta Sahagún, la esposa del presidente Vicente Fox, la primera dama del país, que declara a las revistas de moda: ‘Compro lo que me queda y me gusta’. Y sí.
Con la reina Sofía comparte el encanto por las prendas de Escada, cuyo valor en el mercado va de los 10 mil a los 40 mil pesos. Con la princesa Carolina y su majestad Rania de Jordania, la debilidad por los trajes y accesorios de la casa Chanel, de entre mil y 6 mil dólares. Y del estilo de Lady Di, una selecta joya de Tiffany, el ‘Open Heart’ de oro amarillo de 18 quilates, con valor de 75 mil dólares.
Es el glamour de Marta Sahagún, que lo mismo viste un traje diseño Escada de 3 mil dólares, para asistir a conferencias internacionales para financiar el desarrollo, que abrigos de zorro de 80 mil pesos para acudir a exposiciones de arte mexicano en el extranjero.
También de buen gusto para vestir, el presidente Vicente Fox busca a diseñadores exclusivos para integrar su guardarropa. Hermenegildo Zegna es una de las casas de moda favoritas del primer mandatario. Los trajes que luce el Presidente son de diseño especial, pues su talla 58 large es poco común y tienen un costo de entre 22 mil y 27 mil pesos, más un porcentaje adicional que va de 15 por ciento a 20 por ciento, por la hechura a la medida. Algunos de sus trajes se mandan hacer a Barcelona.

Al día siguiente, martes 30, en el mismo periódico y sección se publicó la entrevista “Aclara Marta sus gastos de vestuario”, también firmada por Anabel Hernández. La Primera Dama comentó a la reportera que la mayoría de su ropa de marca y joyas no se han comprado con recursos públicos; son cosas adquiridas por ella, o regalos del presidente Fox, de familiares y de amistades. Y sólo se ha gastado 498 mil pesos en la partida destinada a vestuario del Presidente y su esposa, no 898 mil, como se difundió erróneamente desde Los Pinos. “La primera dama abrió la puerta de la residencia oficial de Los Pinos a EL UNIVERSAL, e indicó que en los últimos ‘dos años y medio’ ella ha gastado únicamente 200 mil pesos de la partida presupuestal 3825, que el Congreso le autoriza a la Presidencia de la República para ropa y accesorios. Asimismo, señaló que las erogaciones en vestuario tanto de ella como del primer mandatario se han realizado con apego a la legalidad, a las normas y dentro de los márgenes presupuestarios que ha definido la Cámara de Diputados”. Dos años y medio, es decir, entre abril de 2001 y septiembre de 2003; una estimación más bien voluntaria de la entrevistada, pues no coincide con alguna fecha significativa.

Continúa la reportera: “De acuerdo con cifras de la Presidencia, el monto total de esa partida ascendió en los últimos tras años, lapso al que hizo referencia Marta Sahagún, a un millón 878 mil 615 pesos, de los cuales ella habría gastado sólo 200 mil. (…) La primera dama aclaró que por un ‘error’, la Unidad de Enlace de la Presidencia divulgó en un documento cifras que se pueden prestar a confusión sobre el gasto en vestuario de la pareja presidencial. En dicho documento de la Unidad de Enlace aparece, en números, que del 2001 al 2003 la Presidencia ha gastado ‘498,830.35’ pesos, pero enseguida de esa cifra, y en paréntesis y con letra, aparece ‘(ochocientos noventa y ocho mil ochocientos 30 pesos 35/100 MN)’. Al respecto, Marta de Fox aseguró que la cifra correcta es ‘498 mil 830 pesos con 35 centavos’, del año 2001 al 2003. La esposa del presidente Fox enfatizó que en el ejercicio de esa partida presupuestal se ha actuado con responsabilidad, transparencia y sentido social”. Dice Sahagún a Anabel Hernández: “soy responsable y, por las carencias de este pueblo, procuro no comprarme nada que incida en esta factura y adquirir sólo lo que está entre mis posibilidades y nada más”. También le dijo que de sus recursos ella paga su “arreglo personal, a quién corta mi pelo, quién me lo pinta, quién me maquilla y quién me hace el manicure. Eso no lo cobro al erario público”.

Con relación a su vestuario, continúa la reportera, la primera dama “explicó que la mayor parte del a ropa de marcas como Chanel y Escada y las joyas de Cartier, Berguer y Tiffany que acostumbra usar no las ha comprado con recursos públicos, y que se trata de objetos adquiridos por ella misma o que han sido regalos del presidente Vicente Fox, de familiares o de amistades. ‘Yo no estoy compitiendo con ningún personaje a nivel internacional, y así como adquiero lo que me regalan y lo que en algún momento elijo porque hay la capacidad económica para comprar que puede ser de una marca famosa y que represente una erogación importante en dinero, también tengo ropa que vale 5 y 10 mil pesos que uso con el mismo gusto’”.

Sobre sus joyas, “Marta Sahagún explicó también que en algunos casos, ‘los menos’ han sido regalos del presidente Vicente Fox, como es el corazón abierto de Tiffany ‘que me regaló el día que cumplimos años de casados’ y otras que han sido regalos de ‘quienes tienen derecho a regalarme: mi padre, mis hijos y mis amigos. La gran mayoría y los más costosos pertenecían a mi madre, que me los heredó”. De igual forma, “Marta Sahagún de Fox afirmó que aunque no es funcionaria pública, no ha recibido ningún regalo ‘de un monto superior al que no debiera recibir, simplemente por conciencia’. Finalmente indicó que el pueblo le reclama a la pareja presidencial ‘vestir adecuadamente’, y por lo tanto no debe confundirse ese hecho ‘con un discurso donde estamos trabajando para los pobres’”, finaliza la entrevista de Anabel Hernández.

Es probable que en ese momento Marta Sahagún no haya tenido idea de que sus gastos podían hacerse públicos, pero las cosas cambiaron. De acuerdo con el artículo de Daniel Lizárraga titulado “El vestuario de Marta y Fox”, publicado en La Revista de El Universal del 16 de agosto de este año, “hace nueve meses, el 25 de noviembre de 2003, a la reportera de La revista Anabel Hernández se le negaron las cifras que requirió, y entre los argumentos legales para no abrir los archivos fue que las tallas y las ‘medidas físicas’ de Marta Sahagún y Vicente Fox eran datos personales imposibles de hacerse públicos”. En su “Plaza Pública” del lunes 12 de julio, Miguel Ángel Granados Chapa coincide con este argumento, y describe el proceso al que se enfrentó el IFAI para hacer pública la información respectiva, en cumplimiento de sus funciones5. El viernes 6 de julio se conocieron los montos de las facturas. Según Daniel Lizárraga, “entonces pudo saberse, por vez primera y de manera oficial, que Marta Sahagún ha gastado en dos años 303,430 pesos en diversas prendas de su indumentaria personal, sin contar este año. También salió a la luz pública que, en ese lapso, la esposa del Presidente llegó a gastarse en un solo día hasta 84 mil pesos en bolsas y accesorios personales. De igual forma se supo que el mismo día en que encabezó una reunión internacional de esposas de jefes de Estado, se dio tiempo para recorrer la prestigiada firma española Loewe para escoger 16 prendas de uso personal”.

El sábado 7 de agosto, se publicó en la primera plana de El Universal la nota titulada “Transparentan fox y Marta gastos en ropa”, firmada por Juan Arvizu, quien menciona 36 copias de facturas de compra de ropa y accesorios diversos de la Pareja Presidencial que suman casi 875 mil pesos. “Con base en los recursos que permite la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, la sociedad obtuvo reportes oficiales de los gastos de la partida 3825, conocida como ‘gastos inherentes a la investidura presidencial’, pero hubo reservas para dar a conocer las facturas de las compras. El caso llegó al Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, el cual resolvió que la Presidencia entregara copias de los documentos. Ayer, la Unidad de Enlace de la Presidencia entregó las facturas a EL UNIVERSAL. El paquete contiene 36 copias de documentos comerciales a nombre de la Presidencia de la República, con el Registro Federal de Causantes PRE-850101-UY3. En la comprobación del gasto se anotó el motivo de la adquisición, dentro de un sello especial. Una firma valida el monto de las facturas y en un caso se especifica que es de la secretaria privada del Presidente, Rosa María Cabrero”.

De acuerdo con la nota de Arvizu, “la ropa de Fox y su esposa fue pagada con recursos provenientes de la partida 3825, autorizada por el Congreso entre 2001 y 2003. Documentos compras en tiendas de ropa como Sartoria, Hermenegildo Zegna, Mayers Enterprises, Antonio Solito, Hermes, Loewe, Fratina, Macario Jiménez y La Casa del Tabaco forman parte del paquete de la información que se hizo pública. (…) Trajes, corbatas, camisas para que el Presidente las vistiera en informes presidenciales, recepciones y viajes internacionales, así como ropa informal para las giras en México, figuran en el guardarropa de Fox, quien ha gastado 571 mil 483.60 pesos. Asimismo vestidos, portafolios, bolsos de mano y accesorios diversos fueron gastos de Marta Sahagún que se cubrieron entre 2002 y 2003. Los documentos suman 303 mil 430.75 pesos. Por otra parte, la información presupuestal de la Presidencia aprobada por el Congreso para que el mandatario y su esposa cubran gastos de vestimenta de gala y de todo tipo, además de accesorios personales, indica que la partida 3825 tuvo 248 mil 900 pesos en 2001; el monto creció a 574 mil 899 pesos en 2002; ascendió a 954 mil 235 pesos en 2003, y es de un millón 454 mil pesos este año”.

Por su parte, Carolina Rocha Menocal coincide con Arvizu en la afición sobre todo de Marta Sahagún por la ropa de marca. En su artículo “Trajes a la medida” publicado el domingo 15 de agosto en “Enfoque” afirma: “le gusta lo bueno, a menos que, como su hijastra Ana Cristina, le dé por la piratería y nos salga con una bolsita Louis Vuitton balín. Doña Marta en ocasiones se fascina con trajecillos económicos de entre 5 y 10 mil pesos, pero en las facturas por 303 mil pesos dadas a conocer por el IFAI representan una probadita de sus gustos. Lo suyo son los atuendos Frattina –tienda que provee a mujeres como Elda Esther Gordillo con lo último de Escara, sorry Escada-, Macario Jiménez, colombiano que también vestía a la Chayo en tiempos de Charlie (Ahumada) y Loewe, apta para la vestimenta del weekend inglés, en el rancho presidencial”.

Daniel Lizárraga es más preciso en las fechas: “Es el caso de la cadena de ropa Frattina, la cual otorgó una rebaja de ’40 por ciento’, el 27 y 28 de febrero de 2003, cuando los Fox fueron a comprar ropa y desembolsaron 24, 100 pesos, de los cuales gozaron de la rebaja. Ese día compraron un traje, una falda y un vestido. En otra firma internacional de renombre, Ermenegildo Zegna, compraron una corbata y un saco por u total de 6,800 pesos, para utilizarlos en las giras por el Estado de México, Aguascalientes y la ciudad de México. (…) El 19 de febrero de 2003, los Fox estuvieron de gira por Valladolid, Yucatán. Las facturas de Frattina y Ermenegildo Zegna amparan compras, ese mismo día, a nombre de la Presidencia por alrededor de 35 mil pesos. En esa jornada se adquirieron dos corbatas, dos camisas y un vestido. La ropa sería utilizada durante la visita del primer ministro canadiense, así como para giras oficiales, entre ellas, una por Yucatán”.

Con respecto a los 875 mil pesos utilizados por la pareja presidencial, para Raymundo Riva Palacio se trata de un choque de la aritmética con la realidad. En su columna “Estrictamente personal” del lunes 9 de agosto señala que “estas cuentas darían al presidente Fox un gasto mensual de poco más de 15 mil pesos mensuales en ese periodo, pero si acostumbra, como muestran las facturas, vestir en Antonio Solito, una de las tres casas de moda para hombres más caras de México y de Ermenegildo Zegna, ni siquiera le hubiera alcanzado para tre trajes. Uno de ellos, por ejemplo, el que usó para el Tercer Informe, el Grito y para dos actos públicos más, le costó 24 mil pesos. Sus corbatas cuestan mil 700 y tiene chamarras que se facturaron en más de 16 mil pesos. Las cuentas simplemente no dan. En el caso de la primera dama, la situación es más polémica. La información de la Presidencia establece que del total, 303 mil pesos fueron para vestirla. Pero una vez más, ni la realidad ni las declaraciones que ha hecho la misma señora Sahagún a la prensa respaldan ese dato. Si eso se hubiera gastado la señora entre el periodo que se le registra, que es de 2002 y 2003, habría pagado un promedio de 12 mil 625 pesos por un mes. Se antoja imposible”.

Carolina Rocha Menocal coincide con el choque aritmético, en referencia específica a Marta Sahagún. “El trajecito café oscuro de motitas blancas con el que respondió las primeras acusaciones del Financial Times, el traje sastre amarillo pollo estilo Chanel con el que abrazó a los chiquillos y las chiquillas en la Ciudad de los Niños, el glamuroso conjunto rosa pálido de shantung que estrenó para el Segundo Congreso de la Familia, el vestido rojo a la Audrey Hepburn que reutilizó mientras retorcía los labios al declarar que no sería candidata a la Presidencia de la República, el collarcito Hermes de mariposa, las perlas cultivadas, las pulseras y anillos Cartier que tintinean en sus menuditas manos… toda una pasarela de alta costura extranjera –salvo ciertas excepciones- obra del mismísimo Espíritu Santo, o de la caridad amiga, porque a mí no me cuadran las cuentas, por más que le rasco a lo publicado por El Universal la semana pasada”.

En resumidas cuentas, quienes han abordado el tema del vestuario de la pareja presidencial coinciden en muchas cosas. Todos leyeron los reportajes de Anabel Hernández y los han utilizado como referencia importante. Implícita o explícitamente, todos coinciden en la importancia de que el IFAI haya hecho pública la documentación. Todos coinciden en los elevados costos. Pero únicamente Raymundo Riva Palacio reitera la procedencia del dinero utilizado para estos gastos. “Las 36 facturas no explican cabalmente el origen del dinero para comprar tanta ropa, joyas y accesorios, ni tampoco es la pareja presidencial heredera de una fortuna que ayudara a explicar el monumental gasto que aparentan haber hecho. Si no fuera así y se tratara de regalos de las casas de moda y las joyerías, se estaría estableciendo una peligrosa relación comercial. Si, por otra parte, fueran regalos de particulares, también se caería en el pernicioso conflicto de interés. Las insuficiencias de las que adolece la lista entregada por la Presidencia originan especulaciones. Estas no debieran ser. Información completa, real, y la explicación debida es lo que los mexicanos debemos exigir y merecer”.

De acuerdo, la información incompleta sólo llama a suspicacias, como se desprende del trabajo de Daniel Lizárraga sobre las facturas. “Todas ellas tienen el registro fiscal con cargo a la presidencia de la República. En ninguna de ellas se dice que quien hizo las compras haya sido Marta Sahagún. Y como domicilio dan el “Palacio Nacional, patio de honor, PB, Corregidora número uno’”. No obstante, lo que más suspicacias despierta es la procedencia del dinero con el que se efectuaron las compras, tal como lo ha argumentado Raymundo Riva Palacio. A menos que, efectivamente, la señora Sahagún, inspirada en Evita Perón, se crea eso de que se viste para que su pueblo la vea bonita. Probablemente para bien de los mexicanos, ni ella es Eva Duarte ni su marido Juan Domingo Perón.

Finalmente, resulta significativa la comparación de Carolina Rocha Menocal sobre los gastos para vestido. “El mexicano promedio destina 4.65 por ciento de sus ingresos a vestirse y calzarse, según la encuesta de ingreso y gasto del 2000. Un traje de 24 mil pesos Ermenegildo Zegna –equivalente al 15 por ciento del sueldo del Presidente- parece más una seña dactilar a quienes lo observaban desde la plancha del Zócalo el día del grito que una señal de solidaridad. Pero bien dice el dicho que el hábito no hace al monje. Por mucho traje que traiga el Presidente, su gobierno es Montessori. Dicen quienes han acudido a las reuniones de trabajo en Los Pinos que mientras en otros sexenios imperaba la institucionalidad y la forma, el trabajo ahora es tipo kermés: asesores sin saco, con la corbata desalineada, hombro con hombro junto a un presidente con las mangas arremangadas –valga la redundancia- mientras la investidura presidencial pasa a mejor vida entre las botas de quien la detiene”.


Notas:

1 De hecho, a partir de entonces adquirió carácter de obligatoriedad el hecho de que dichos gastos serían transparentados en el sitio de Internet de la instancia correspondiente. Hasta el momento, la información todavía no está completa dado que todavía has instituciones que no la han colocado.
2 Esta práctica es relativamente nueva en México. Sin embargo, desde hace varios lustros era frecuente que estos personajes aparecieran reportajes para revistas femeninas como Vanidades. También podemos recordar a las familias López Portillo, Salinas, Zedillo y Fox-Sahagún apareciendo en las portadas y páginas interiores de Hola. Sin duda una estrategia de comunicación política a la que se ha recurrido en años recientes.
3 ¿Quién no recuerda a Francisco Labastida en Hoy bailando al compás de “mueve la caderita” y en el programa radiofónico Todo para la mujer? ¿Y más recientemente a Marta Sahagún recorriendo las revistas matutinas hasta llegar a Nuestra casa, en donde preparó las “pechugas a la crema”, “que tanto le gustan al presidente? Y todavía más recientemente, en mayo –a propósito del día de las madres- cuando la Primera Dama concedió una entrevista a Matilde Obregón, directora de TV Notas que fue profusamente mostrada en las páginas de la revista.
4 “Apropiados” porque no a cualquiera se le abren las puertas de la residencia oficial de Los Pinos y se le muestran aspectos discretos del guardarropa. “Interesados” porque la agenda temática de la mayoría rebasa el tema; es decir, no está dentro de sus intereses.
5 En este punto, Granados Chapa hace notar que hubo oposición por algunos miembros del pleno del IFAI para transparentar esta información.


Mtra. Claudia Benassini Félix
Responsable del Observatec de Medios, Cátedra de Investigación en Comunicación Estratégica y Cibercultura, ITESM, Campus Estado de México , México

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