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Por Claudia
Benassini
Número 40
Nunca antes se
habían cuestionado tanto la inversión en vestuario
por parte de la pareja presidencial Es difícil explicar los
motivos, aunque puede haber una combinación de varios. Primero,
en enero de 2001 se hicieron públicos los gastos para la
remodelación de la residencia oficial de Los Pinos. El hecho
–que desencadenó el llamado Toallagate por
parte de la prensa- puso en evidencia el presupuesto que se destinaría
a reacondicionar la residencia en la que viviría el todavía
soltero “presidente del cambio”. Segundo, quizá
desde antes era notorio que Vicente Fox y Marta Sahagún –entonces
vocera presidencial- gustaban de la buena ropa y los accesorios
caros; a partir del 2 de julio de 2001 –celebración
del triunfo de la “alternancia” y fecha en que la pareja
se unió en boda civil- se colocaron aún más
en la esfera pública por los outfits que portaban
en ceremonias públicas y privadas. Tercero, también
en 2001 se publicó la Ley de Transparencia y Acceso a la
Información Pública, que harían visibles a
quien lo requiriera los gastos de los organismos públicos1;
la prensa ha sido uno de los principales beneficiarios de esta medida,
a la que reporteros, articulistas y columnistas interesados recurren
para escribir sus colaboraciones cotidianas.
Un cuarto factor es producto de
un cambio en la prensa mexicana. Quizá en parte debido a
la influencia de la llamada en España “prensa del corazón”,
de un tiempo a la fecha es frecuente que la “pareja presidencial”,
los miembros del “gabinetazo”, legisladores e incluso
el jefe de Gobierno de la Ciudad de México aparezcan en las
portadas de revistas como Actual, Caras y Quién2
. Con ello, se argumenta, el lector conocerá “algo
más” sobre estas figuras públicas que ahora
son desnudadas en su vida privada, que ilustra con fotografías
sus casas, automóviles, familias y –desde luego- sus
hobbies y estilos de vestir. Más recientemente,
la televisión ha rescatado para sí estos espacios,
también aprovechados por estas figuras públicas para
un contacto más cercano con las audiencias3.
Y es corto el paso de estas publicaciones a las primeras planas
de los periódicos y a los espacios de columnistas y articulistas.
Se trata pues, de un nuevo estilo que no reemplaza a los previos.
En este contexto, no es extraña la preocupación por
el vestuario de la pareja presidencial. Un tema que los mismos interesados
se han encargado de que llegue a los medios directa e indirectamente.
Y, desde luego, que llegue a los medios apropiados e interesados4
en la cobertura del acontecimiento aunque siempre procurando la
discreción, el buen gusto, vaya. En las siguientes páginas
se presenta una relación de la información que sobre
el tema se ha generado recientemente. Con ello se mostrará
cómo la consulta de diversas fuentes es, en efecto, una variable
importante en el proceso de construcción de la realidad por
parte de la prensa.
Y uno de los periódicos que
ha dado seguimiento puntual al tema es El Universal. El
lunes 29 de septiembre se publicó en primera plana la nota
“Marta, el glamour de Los Pinos”, firmada por la reportera
Anabel Hernández, quien así se expresó del
guardarropa de la Pareja Presidencial:
Ha convertido a la elegancia en
un sello de la casa presidencial Escada y Chanel forman parte
de sus selectos gustos en vestidos y conjuntos de moda. De las
exclusivas joyerías Tiffany, Cartier o Berguer ha hecho
suyos collares, perlas y brillantes. Es el ‘fashion’
de Marta Sahagún, la esposa del presidente Vicente Fox,
la primera dama del país, que declara a las revistas de
moda: ‘Compro lo que me queda y me gusta’. Y sí.
Con la reina Sofía comparte el encanto por las prendas
de Escada, cuyo valor en el mercado va de los 10 mil a los 40
mil pesos. Con la princesa Carolina y su majestad Rania de Jordania,
la debilidad por los trajes y accesorios de la casa Chanel, de
entre mil y 6 mil dólares. Y del estilo de Lady Di, una
selecta joya de Tiffany, el ‘Open Heart’ de oro amarillo
de 18 quilates, con valor de 75 mil dólares.
Es el glamour de Marta Sahagún, que lo mismo viste un traje
diseño Escada de 3 mil dólares, para asistir a conferencias
internacionales para financiar el desarrollo, que abrigos de zorro
de 80 mil pesos para acudir a exposiciones de arte mexicano en
el extranjero.
También de buen gusto para vestir, el presidente Vicente
Fox busca a diseñadores exclusivos para integrar su guardarropa.
Hermenegildo Zegna es una de las casas de moda favoritas del primer
mandatario. Los trajes que luce el Presidente son de diseño
especial, pues su talla 58 large es poco común y tienen
un costo de entre 22 mil y 27 mil pesos, más un porcentaje
adicional que va de 15 por ciento a 20 por ciento, por la hechura
a la medida. Algunos de sus trajes se mandan hacer a Barcelona.
Al día siguiente, martes
30, en el mismo periódico y sección se publicó
la entrevista “Aclara Marta sus gastos de vestuario”,
también firmada por Anabel Hernández. La Primera Dama
comentó a la reportera que la mayoría de su ropa de
marca y joyas no se han comprado con recursos públicos; son
cosas adquiridas por ella, o regalos del presidente Fox, de familiares
y de amistades. Y sólo se ha gastado 498 mil pesos en la
partida destinada a vestuario del Presidente y su esposa, no 898
mil, como se difundió erróneamente desde Los Pinos.
“La primera dama abrió la puerta de la residencia oficial
de Los Pinos a EL UNIVERSAL, e indicó que en los últimos
‘dos años y medio’ ella ha gastado únicamente
200 mil pesos de la partida presupuestal 3825, que el Congreso le
autoriza a la Presidencia de la República para ropa y accesorios.
Asimismo, señaló que las erogaciones en vestuario
tanto de ella como del primer mandatario se han realizado con apego
a la legalidad, a las normas y dentro de los márgenes presupuestarios
que ha definido la Cámara de Diputados”. Dos años
y medio, es decir, entre abril de 2001 y septiembre de 2003; una
estimación más bien voluntaria de la entrevistada,
pues no coincide con alguna fecha significativa.
Continúa la reportera: “De
acuerdo con cifras de la Presidencia, el monto total de esa partida
ascendió en los últimos tras años, lapso al
que hizo referencia Marta Sahagún, a un millón 878
mil 615 pesos, de los cuales ella habría gastado sólo
200 mil. (…) La primera dama aclaró que por un ‘error’,
la Unidad de Enlace de la Presidencia divulgó en un documento
cifras que se pueden prestar a confusión sobre el gasto en
vestuario de la pareja presidencial. En dicho documento de la Unidad
de Enlace aparece, en números, que del 2001 al 2003 la Presidencia
ha gastado ‘498,830.35’ pesos, pero enseguida de esa
cifra, y en paréntesis y con letra, aparece ‘(ochocientos
noventa y ocho mil ochocientos 30 pesos 35/100 MN)’. Al respecto,
Marta de Fox aseguró que la cifra correcta es ‘498
mil 830 pesos con 35 centavos’, del año 2001 al 2003.
La esposa del presidente Fox enfatizó que en el ejercicio
de esa partida presupuestal se ha actuado con responsabilidad, transparencia
y sentido social”. Dice Sahagún a Anabel Hernández:
“soy responsable y, por las carencias de este pueblo, procuro
no comprarme nada que incida en esta factura y adquirir sólo
lo que está entre mis posibilidades y nada más”.
También le dijo que de sus recursos ella paga su “arreglo
personal, a quién corta mi pelo, quién me lo pinta,
quién me maquilla y quién me hace el manicure. Eso
no lo cobro al erario público”.
Con relación a su vestuario,
continúa la reportera, la primera dama “explicó
que la mayor parte del a ropa de marcas como Chanel y Escada y las
joyas de Cartier, Berguer y Tiffany que acostumbra usar no las ha
comprado con recursos públicos, y que se trata de objetos
adquiridos por ella misma o que han sido regalos del presidente
Vicente Fox, de familiares o de amistades. ‘Yo no estoy compitiendo
con ningún personaje a nivel internacional, y así
como adquiero lo que me regalan y lo que en algún momento
elijo porque hay la capacidad económica para comprar que
puede ser de una marca famosa y que represente una erogación
importante en dinero, también tengo ropa que vale 5 y 10
mil pesos que uso con el mismo gusto’”.
Sobre sus joyas, “Marta Sahagún
explicó también que en algunos casos, ‘los menos’
han sido regalos del presidente Vicente Fox, como es el corazón
abierto de Tiffany ‘que me regaló el día que
cumplimos años de casados’ y otras que han sido regalos
de ‘quienes tienen derecho a regalarme: mi padre, mis hijos
y mis amigos. La gran mayoría y los más costosos pertenecían
a mi madre, que me los heredó”. De igual forma, “Marta
Sahagún de Fox afirmó que aunque no es funcionaria
pública, no ha recibido ningún regalo ‘de un
monto superior al que no debiera recibir, simplemente por conciencia’.
Finalmente indicó que el pueblo le reclama a la pareja presidencial
‘vestir adecuadamente’, y por lo tanto no debe confundirse
ese hecho ‘con un discurso donde estamos trabajando para los
pobres’”, finaliza la entrevista de Anabel Hernández.
Es probable que en ese momento Marta
Sahagún no haya tenido idea de que sus gastos podían
hacerse públicos, pero las cosas cambiaron. De acuerdo con
el artículo de Daniel Lizárraga titulado “El
vestuario de Marta y Fox”, publicado en La Revista de El Universal
del 16 de agosto de este año, “hace nueve meses, el
25 de noviembre de 2003, a la reportera de La revista Anabel Hernández
se le negaron las cifras que requirió, y entre los argumentos
legales para no abrir los archivos fue que las tallas y las ‘medidas
físicas’ de Marta Sahagún y Vicente Fox eran
datos personales imposibles de hacerse públicos”. En
su “Plaza Pública” del lunes 12 de julio, Miguel
Ángel Granados Chapa coincide con este argumento, y describe
el proceso al que se enfrentó el IFAI para hacer pública
la información respectiva, en cumplimiento de sus funciones5.
El viernes 6 de julio se conocieron los montos de las facturas.
Según Daniel Lizárraga, “entonces pudo saberse,
por vez primera y de manera oficial, que Marta Sahagún ha
gastado en dos años 303,430 pesos en diversas prendas de
su indumentaria personal, sin contar este año. También
salió a la luz pública que, en ese lapso, la esposa
del Presidente llegó a gastarse en un solo día hasta
84 mil pesos en bolsas y accesorios personales. De igual forma se
supo que el mismo día en que encabezó una reunión
internacional de esposas de jefes de Estado, se dio tiempo para
recorrer la prestigiada firma española Loewe para escoger
16 prendas de uso personal”.
El sábado 7 de agosto, se
publicó en la primera plana de El Universal la nota titulada
“Transparentan fox y Marta gastos en ropa”, firmada
por Juan Arvizu, quien menciona 36 copias de facturas de compra
de ropa y accesorios diversos de la Pareja Presidencial que suman
casi 875 mil pesos. “Con base en los recursos que permite
la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información
Pública Gubernamental, la sociedad obtuvo reportes oficiales
de los gastos de la partida 3825, conocida como ‘gastos inherentes
a la investidura presidencial’, pero hubo reservas para dar
a conocer las facturas de las compras. El caso llegó al Instituto
Federal de Acceso a la Información Pública, el cual
resolvió que la Presidencia entregara copias de los documentos.
Ayer, la Unidad de Enlace de la Presidencia entregó las facturas
a EL UNIVERSAL. El paquete contiene 36 copias de documentos comerciales
a nombre de la Presidencia de la República, con el Registro
Federal de Causantes PRE-850101-UY3. En la comprobación del
gasto se anotó el motivo de la adquisición, dentro
de un sello especial. Una firma valida el monto de las facturas
y en un caso se especifica que es de la secretaria privada del Presidente,
Rosa María Cabrero”.
De acuerdo con la nota de Arvizu,
“la ropa de Fox y su esposa fue pagada con recursos provenientes
de la partida 3825, autorizada por el Congreso entre 2001 y 2003.
Documentos compras en tiendas de ropa como Sartoria, Hermenegildo
Zegna, Mayers Enterprises, Antonio Solito, Hermes, Loewe, Fratina,
Macario Jiménez y La Casa del Tabaco forman parte del paquete
de la información que se hizo pública. (…) Trajes,
corbatas, camisas para que el Presidente las vistiera en informes
presidenciales, recepciones y viajes internacionales, así
como ropa informal para las giras en México, figuran en el
guardarropa de Fox, quien ha gastado 571 mil 483.60 pesos. Asimismo
vestidos, portafolios, bolsos de mano y accesorios diversos fueron
gastos de Marta Sahagún que se cubrieron entre 2002 y 2003.
Los documentos suman 303 mil 430.75 pesos. Por otra parte, la información
presupuestal de la Presidencia aprobada por el Congreso para que
el mandatario y su esposa cubran gastos de vestimenta de gala y
de todo tipo, además de accesorios personales, indica que
la partida 3825 tuvo 248 mil 900 pesos en 2001; el monto creció
a 574 mil 899 pesos en 2002; ascendió a 954 mil 235 pesos
en 2003, y es de un millón 454 mil pesos este año”.
Por su parte, Carolina Rocha Menocal
coincide con Arvizu en la afición sobre todo de Marta Sahagún
por la ropa de marca. En su artículo “Trajes a la medida”
publicado el domingo 15 de agosto en “Enfoque” afirma:
“le gusta lo bueno, a menos que, como su hijastra Ana Cristina,
le dé por la piratería y nos salga con una bolsita
Louis Vuitton balín. Doña Marta en ocasiones se fascina
con trajecillos económicos de entre 5 y 10 mil pesos, pero
en las facturas por 303 mil pesos dadas a conocer por el IFAI representan
una probadita de sus gustos. Lo suyo son los atuendos Frattina –tienda
que provee a mujeres como Elda Esther Gordillo con lo último
de Escara, sorry Escada-, Macario Jiménez, colombiano
que también vestía a la Chayo en tiempos de Charlie
(Ahumada) y Loewe, apta para la vestimenta del weekend
inglés, en el rancho presidencial”.
Daniel Lizárraga es más
preciso en las fechas: “Es el caso de la cadena de ropa Frattina,
la cual otorgó una rebaja de ’40 por ciento’,
el 27 y 28 de febrero de 2003, cuando los Fox fueron a comprar ropa
y desembolsaron 24, 100 pesos, de los cuales gozaron de la rebaja.
Ese día compraron un traje, una falda y un vestido. En otra
firma internacional de renombre, Ermenegildo Zegna, compraron una
corbata y un saco por u total de 6,800 pesos, para utilizarlos en
las giras por el Estado de México, Aguascalientes y la ciudad
de México. (…) El 19 de febrero de 2003, los Fox estuvieron
de gira por Valladolid, Yucatán. Las facturas de Frattina
y Ermenegildo Zegna amparan compras, ese mismo día, a nombre
de la Presidencia por alrededor de 35 mil pesos. En esa jornada
se adquirieron dos corbatas, dos camisas y un vestido. La ropa sería
utilizada durante la visita del primer ministro canadiense, así
como para giras oficiales, entre ellas, una por Yucatán”.
Con respecto a los 875 mil pesos
utilizados por la pareja presidencial, para Raymundo Riva Palacio
se trata de un choque de la aritmética con la realidad. En
su columna “Estrictamente personal” del lunes 9 de agosto
señala que “estas cuentas darían al presidente
Fox un gasto mensual de poco más de 15 mil pesos mensuales
en ese periodo, pero si acostumbra, como muestran las facturas,
vestir en Antonio Solito, una de las tres casas de moda para hombres
más caras de México y de Ermenegildo Zegna, ni siquiera
le hubiera alcanzado para tre trajes. Uno de ellos, por ejemplo,
el que usó para el Tercer Informe, el Grito y para dos actos
públicos más, le costó 24 mil pesos. Sus corbatas
cuestan mil 700 y tiene chamarras que se facturaron en más
de 16 mil pesos. Las cuentas simplemente no dan. En el caso de la
primera dama, la situación es más polémica.
La información de la Presidencia establece que del total,
303 mil pesos fueron para vestirla. Pero una vez más, ni
la realidad ni las declaraciones que ha hecho la misma señora
Sahagún a la prensa respaldan ese dato. Si eso se hubiera
gastado la señora entre el periodo que se le registra, que
es de 2002 y 2003, habría pagado un promedio de 12 mil 625
pesos por un mes. Se antoja imposible”.
Carolina Rocha Menocal coincide
con el choque aritmético, en referencia específica
a Marta Sahagún. “El trajecito café oscuro de
motitas blancas con el que respondió las primeras acusaciones
del Financial Times, el traje sastre amarillo pollo estilo
Chanel con el que abrazó a los chiquillos y las chiquillas
en la Ciudad de los Niños, el glamuroso conjunto rosa pálido
de shantung que estrenó para el Segundo Congreso de la Familia,
el vestido rojo a la Audrey Hepburn que reutilizó mientras
retorcía los labios al declarar que no sería candidata
a la Presidencia de la República, el collarcito Hermes de
mariposa, las perlas cultivadas, las pulseras y anillos Cartier
que tintinean en sus menuditas manos… toda una pasarela de
alta costura extranjera –salvo ciertas excepciones- obra del
mismísimo Espíritu Santo, o de la caridad amiga, porque
a mí no me cuadran las cuentas, por más que le rasco
a lo publicado por El Universal la semana pasada”.
En resumidas cuentas, quienes han
abordado el tema del vestuario de la pareja presidencial coinciden
en muchas cosas. Todos leyeron los reportajes de Anabel Hernández
y los han utilizado como referencia importante. Implícita
o explícitamente, todos coinciden en la importancia de que
el IFAI haya hecho pública la documentación. Todos
coinciden en los elevados costos. Pero únicamente Raymundo
Riva Palacio reitera la procedencia del dinero utilizado para estos
gastos. “Las 36 facturas no explican cabalmente el origen
del dinero para comprar tanta ropa, joyas y accesorios, ni tampoco
es la pareja presidencial heredera de una fortuna que ayudara a
explicar el monumental gasto que aparentan haber hecho. Si no fuera
así y se tratara de regalos de las casas de moda y las joyerías,
se estaría estableciendo una peligrosa relación comercial.
Si, por otra parte, fueran regalos de particulares, también
se caería en el pernicioso conflicto de interés. Las
insuficiencias de las que adolece la lista entregada por la Presidencia
originan especulaciones. Estas no debieran ser. Información
completa, real, y la explicación debida es lo que los mexicanos
debemos exigir y merecer”.
De acuerdo, la información
incompleta sólo llama a suspicacias, como se desprende del
trabajo de Daniel Lizárraga sobre las facturas. “Todas
ellas tienen el registro fiscal con cargo a la presidencia de la
República. En ninguna de ellas se dice que quien hizo las
compras haya sido Marta Sahagún. Y como domicilio dan el
“Palacio Nacional, patio de honor, PB, Corregidora número
uno’”. No obstante, lo que más suspicacias despierta
es la procedencia del dinero con el que se efectuaron las compras,
tal como lo ha argumentado Raymundo Riva Palacio. A menos que, efectivamente,
la señora Sahagún, inspirada en Evita Perón,
se crea eso de que se viste para que su pueblo la vea bonita. Probablemente
para bien de los mexicanos, ni ella es Eva Duarte ni su marido Juan
Domingo Perón.
Finalmente, resulta significativa
la comparación de Carolina Rocha Menocal sobre los gastos
para vestido. “El mexicano promedio destina 4.65 por ciento
de sus ingresos a vestirse y calzarse, según la encuesta
de ingreso y gasto del 2000. Un traje de 24 mil pesos Ermenegildo
Zegna –equivalente al 15 por ciento del sueldo del Presidente-
parece más una seña dactilar a quienes lo observaban
desde la plancha del Zócalo el día del grito que una
señal de solidaridad. Pero bien dice el dicho que el hábito
no hace al monje. Por mucho traje que traiga el Presidente, su gobierno
es Montessori. Dicen quienes han acudido a las reuniones de trabajo
en Los Pinos que mientras en otros sexenios imperaba la institucionalidad
y la forma, el trabajo ahora es tipo kermés: asesores sin
saco, con la corbata desalineada, hombro con hombro junto a un presidente
con las mangas arremangadas –valga la redundancia- mientras
la investidura presidencial pasa a mejor vida entre las botas de
quien la detiene”.
Notas:
1
De hecho, a partir de entonces adquirió carácter de
obligatoriedad el hecho de que dichos gastos serían transparentados
en el sitio de Internet de la instancia correspondiente. Hasta el
momento, la información todavía no está completa
dado que todavía has instituciones que no la han colocado.
2 Esta práctica es relativamente
nueva en México. Sin embargo, desde hace varios lustros era
frecuente que estos personajes aparecieran reportajes para revistas
femeninas como Vanidades. También podemos recordar a las
familias López Portillo, Salinas, Zedillo y Fox-Sahagún
apareciendo en las portadas y páginas interiores de Hola.
Sin duda una estrategia de comunicación política a
la que se ha recurrido en años recientes.
3 ¿Quién no recuerda
a Francisco Labastida en Hoy bailando al compás de “mueve
la caderita” y en el programa radiofónico Todo para
la mujer? ¿Y más recientemente a Marta Sahagún
recorriendo las revistas matutinas hasta llegar a Nuestra casa,
en donde preparó las “pechugas a la crema”, “que
tanto le gustan al presidente? Y todavía más recientemente,
en mayo –a propósito del día de las madres-
cuando la Primera Dama concedió una entrevista a Matilde
Obregón, directora de TV Notas que fue profusamente mostrada
en las páginas de la revista.
4 “Apropiados” porque
no a cualquiera se le abren las puertas de la residencia oficial
de Los Pinos y se le muestran aspectos discretos del guardarropa.
“Interesados” porque la agenda temática de la
mayoría rebasa el tema; es decir, no está dentro de
sus intereses.
5 En este punto, Granados Chapa
hace notar que hubo oposición por algunos miembros del pleno
del IFAI para transparentar esta información.
Mtra.
Claudia Benassini Félix
Responsable del Observatec de Medios, Cátedra de Investigación
en Comunicación Estratégica y Cibercultura, ITESM,
Campus Estado de México , México |