Infantino resta importancia a la polémica por las entradas del Mundial 2026
Gianni Infantino ha rebajado el tono ante la controversia generada por el precio de algunas entradas para el Mundial de 2026, después de que se conocieran cifras desorbitadas en el mercado de reventa para la final. El presidente de la FIFA incluso ironizó con que, si alguien pagara una cantidad tan alta, él mismo le llevaría un hot dog.
La discusión sobre los precios lleva meses en el centro del debate. La FIFA ha implantado un sistema de precios dinámicos, que ajusta el coste según la demanda, y también ha puesto en marcha una plataforma oficial de reventa, uno de los puntos más criticados por aficionados y analistas.
Una reventa que dispara las cifras
El malestar volvió a crecer cuando aparecieron cuatro entradas para la final listadas en casi 2,3 millones de dólares cada una. Infantino, en cambio, insistió en que ese valor no representa el precio real del torneo ni garantiza que esas localidades terminen vendiéndose.
El dirigente suizo defendió su postura durante una intervención en el Milken Institute Global Conference, en Beverly Hills, donde explicó que la existencia de ofertas tan elevadas no obliga a nadie a comprarlas y que todavía hay alternativas mucho más asequibles, aunque lejos de ser baratas.
De hecho, en torno al partido decisivo también se han visto entradas en precios cercanos a los 16.000 dólares, mientras que algunas localidades de otros encuentros han partido desde los 60 dólares. Aun así, la comparación con ediciones anteriores ha alimentado las críticas: según un análisis citado por The Guardian , los boletos más económicos de este Mundial serían alrededor de seis veces más caros que en los cinco torneos disputados entre 2006 y 2022.
La defensa de la FIFA: el mercado manda
Infantino argumentó que la FIFA debe adaptarse al contexto comercial de los países anfitriones, especialmente Estados Unidos y Canadá, donde la reventa de entradas está permitida por la legislación. En México, sin embargo, el marco regulatorio es distinto.
El presidente de la FIFA aseguró además que el organismo asume un 30% de cada operación en su plataforma oficial de reventa. Según su explicación, si las entradas se pusieran por debajo del valor que marca el mercado, acabarían revendidas a un precio superior.
El mensaje no ha convencido a todos. Pep Guardiola, técnico del Manchester City, lamentó recientemente que el Mundial haya perdido parte de su carácter popular y recordó que antes acudir a una cita así era una experiencia más accesible para los aficionados.
Infantino, por su parte, respondió que incluso un gran evento deportivo en Estados Unidos tiene costes elevados y puso como ejemplo que asistir a un partido universitario de cierto nivel puede superar los 300 dólares. “Y esto es un Mundial”, vino a resumir el dirigente.
La FIFA sostiene que su política de entradas no busca beneficio puro, ya que los ingresos del torneo se reinvierten en el desarrollo del fútbol masculino, femenino y de cantera en las 211 federaciones miembro.








